A pesar de que cuando los servicios de streaming empezaron a insertar publicidad en sus plataformas y planes levantaron protestas entre los usuarios, parece que poco a poco han ido consiguiendo ciertos frutos.
La competitividad en el sector del streaming es dura. Un puñado creciente de marcas se dan codazos por conquistar a los consumidores. Estos, disponen de un tiempo de ocio y una capacidad adquisitiva que no son infinitas, por lo que deben escoger entre esta oferta cada vez mayor.
Los ingresos de las grandes del streaming
La evolución constante de esta parte de la industria del entretenimiento audiovisual es más que evidente. Las estrategias de captación de clientes son diversas: desde la incorporación de títulos y franquicias atractivas a sus catálogos a suscripciones con diferentes franjas de precios y posibilidades. La evolución constante de esta parte de la industria del entretenimiento audiovisual es más que evidente.
La publicidad en las plataformas
Tanto para Netflix, como para HBO Max, como para Disney+ les están resultando efectivos los planes más económicos que incorporan publicidad. Los usuarios con estos modelos básicos contratados están dispuestos a ver algunos anuncios con tal de que la tarifa sea más barata.
Según datos de Mundo Plus TV y de otras fuentes del sector, el crecimiento de estas dos plataformas en los últimos meses procede, entre otros factores, de este tipo de suscripciones. En cambio, las suscripciones clásicas más caras y libres de anuncios (premium) están aumentando a un ritmo más lento e, incluso, algunos analistas prevén que decaerán en 2026.
A su vez, Movistar Plus+ no tiene un plan con publicidad «opcional», puesto que está integrada en el servicio estándar para todos los usuarios. Con respecto a Filmin, ninguna de sus suscripciones cuenta con anuncios, ni la mensual, ni la anual, ni la combinada con otros servicios (alianza con Podimo).
A su vez, Movistar Plus+ no tiene un plan con publicidad «opcional», puesto que está integrada en el servicio estándar para todos los usuarios.

Los recelos de los suscriptores
En el caso de Amazon Prime Video, la introducción repentina de anuncios en su servicio le ha originado litigios en algunos países. En 2024, la plataforma empezó a mostrar publicidad a sus usuarios sin su consentimiento previo y ofreció la opción de eliminarlos mediante el pago una cuota extra.
Esta situación provocó demandas y protestas de asociaciones de consumidores, especialmente en Alemania, donde un tribunal dictaminó que la empresa no podía imponer unilateralmente anuncios sin la autorización explícita de los suscriptores. La sentencia aún no es legalmente vinculante.
Por su parte, Prime Video está integrado dentro del ecosistema de Amazon Prime, lo que reduce su dependencia de usuarios que se acercan por su oferta de vídeo en streaming, puesto que muchos acceden a ello como parte del paquete Primeque también incluye envíos rápidos, Prime Music, etc. En el caso de España, Prime Video tiene el segundo puesto en cuota de mercado, por detrás de Netflix.
Una transformación en el modelo de pago
Mientras que hace unos años las estructuras eran más fijas, cada vez las opciones se encuentran más fragmentadas para adaptarse a todo tipo de economías familiares. Así, entre las ofertas se suelen encontrar diferentes paquetes, que dan acceso a un mayor o menor rango de títulos de la biblioteca en función del importe o que disponen de más funcionalidades.
En esta misma línea también se encuentran las plataformas que incluyen ciertos contenidos con la suscripción mensual, pero que requieren de un pago adicional para alquilar o comprar películas o series determinada. Es el caso, por ejemplo, de Prime Video o de Rakuten TV.
El valor de los anuncios para las plataformas
Por una parte, los planes que incluyen publicidad han cobrado una importancia estratégica considerable por disipar las barreras de entrada de algunos hogares que no quieren o no pueden permitirse cualquier precio.
De este modo, sí apuestan por estos modelos más asequibles, mientras que si las plataformas únicamente ofrecieran suscripciones más caras, los perderían como clientes. Así, tanto se aproximan nuevos usuarios como se mantienen aquellos que de otro modo podrían darse de baja por costes elevados.
Por otra parte, los anuncios constituyen una fuente de ingresos por sí mismos y se han convertido en un pilar clave para la viabilidad económica de las plataformas de streaming. Los anunciantes invierten en estos entornos, que suponen una ventana a múltiples oportunidades a través de la monetización de la atención del usuario. Se abre un abanico de opciones amplio con publicidad programática, personalizada y segmentada, suponiendo un canal valioso para marcas.
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