Madrid se convirtió en el punto de encuentro del automovilismo. La capital acogió este 21 de marzo el primer E-Prix en el Circuito de Madrid Jarama-RACE, todo ello en un contexto donde la Fórmula E pisa el acelerador en su temporada más ambiciosa, abriendo una conversación sobre el deporte, la innovación, la sostenibilidad y el futuro de la movilidad eléctrica.

En los últimos años, el automovilismo se ha consolidado como un sector clave dentro del entretenimiento global. Tal y como destacó Ellie Norman, Chief Marketing Officer de Fórmula E, en una conversación con MarketingDirecto.com en el circuito, «los deportes son el último escenario donde el ‘drama’ sucede en vivo y directo. No tiene guiones, la pasión está en el centro de todo lo que sucede y no importa de dónde vengas: puedes celebrar con otras personas esa unión común». Para la directora de Marketing, en el caso del motor existe una combinación única de ingeniería, trabajo en equipo e imprevisibilidad que lo convierte en un espectáculo especialmente atractivo.

España ha sido históricamente un mercado relevante, con un amplio seguimiento impulsado por figuras como Fernando Alonso, Carlos Sainz, Carlos Sainz Jr. y más recientemente Pepe Martí. En este escenario, la Fórmula E representa una nueva oportunidad, al ser una competición «más accesible» que otras categorías tradicionales y, al mismo tiempo, una marca joven con capacidad de desafiar el statu quo.

«Somos una challenger brand», nos cuenta Norman. «Tenemos solo 12 años de recorrido, lo que nos permite centrarnos completamente en el futuro, en la tecnología más innovadora, sin las limitaciones que conlleva cargar con un legado histórico. Eso nos da una gran capacidad de movernos con rapidez». En este sentido, la Fórmula E no quiere ser percibida simplemente como la versión eléctrica de la Fórmula 1, sino como una competición con identidad propia.

Formula E eprix Madrid (1)

La Fórmula E, una oportunidad para las marcas

Para las marcas, este ecosistema supone una oportunidad estratégica. En una era marcada por la fragmentación de audiencias, el deporte en directo sigue siendo uno de los pocos contenidos capaces de congregar a miles de personas simultáneamente frente al televisor, pero también en los circuitos.

«La pasión de los fans es clave. Como campeonato mundial, ofrecemos a nuestros partners esa visibilidad y alcance que hoy son difíciles de conseguir en otros entornos», apunta la directora de Marketing.

Fabricantes como Porsche, Jaguar, CUPRA o Citroën ya forman parte de la parrilla, en la que compiten diez equipos y veinte pilotos. Además, marcas como PUMA, Google, Heineken o Saudia ya se encuentran entre el listado de patrocinadores, que tienen en la competición una oportunidad para impactar de forma auténtica y cercana en los seguidores del deporte.

Sostenibilidad, tecnología e innovación

Con el monoplaza GEN3 Evo, que es capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en solo 1,82 segundos, la categoría busca redefinir los límites de la electrificación en competición. Así, la Formula E actúa como laboratorio extremo, llevando la tecnología eléctrica al límite y acelerando su desarrollo para aplicaciones en carretera.

Cuando la competición apareció por primera vez en 2014 apenas se vendían 300.000 coches eléctricos en el mundo, cifras que en 2024 se situaron entre los 15 y 20 millones de vehículos eléctricos vendidos, un dato que deja claro el crecimiento de la electrificación. «No hay otro deporte del motor en el que la distancia entre la tecnología de competición y la de carretera sea tan estrecha como en la Fórmula E», apunta Ellie Norman.

En este sentido, Julia Pallé, directora de sostenibilidad de Fórmula E, compartió con este medio que la sostenibilidad ha sido un pilar clave desde su fundación, siendo el único deporte con certificación B Corp.

«Cuando desarrollamos estos coches de carreras, sabemos que su impacto va mucho más allá del circuito», apunta Pallé, «la tecnología que nace aquí acaba llegando a los vehículos de pasajeros. Esto envía una señal clara para los fabricantes: si es posible en un coche de competición, imagina hasta dónde puede llegar en un vehículo de calle. Puede que no sea inmediato, pero demuestra que es posible y que ese futuro está cada vez más cerca».

Innovaciones como la carga ultrarrápida o la frenada regenerativa son algunos de los ejemplos de cómo la Formula E impacta más allá de la pista, y cada avance desarrollado en la competición tiene el potencial de trasladarse a los coches que usamos a diario.

Un público que busca nuevas emociones

Actualmente la Fórmula E cuenta con una audiencia mayoritariamente millennial, Gen Z y familias. Un público que busca no solo entretenimiento y emoción, sino también propósito. Fans que quieren espectáculo, pero también entender cómo el deporte puede impulsar cambios reales, y cómo las marcas que lo patrocinan forman parte del cambio.

Para el equipo detrás de la Fórmula E no se trata de replicar lo que existe, sino de imaginar todo lo que el automovilismo puede ser. «Somos la evolución y el futuro de los deportes de motor», concluye Ellie Norman. «Nuestro objetivo es marcar el progreso».

Formula E eprix Madrid (2)



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