Los daños que el sol inflige en nuestra piel no son siempre visibles. Razón de más para la prevención se erija a menudo en el arma más poderosa para esquivar a enemigos invisibles y peligrosos a partes iguales como el cáncer de piel y otras lesiones cutáneas graves derivadas de la radiación solar.

En una nueva y llamativa campaña la Sociedad de Lucha Contra el Cáncer de Ecuador (SOLCA) ha decidido mostrar los daños invisibles que el sol provoca en nuestra piel en lograr de limitarse a describir tales daños (que habría sido probablemente menos impactante).

La idea en la que echa anclas la nueva campaña de SOLCA parte de un cuestión muy simple: ¿y si el sol «cocinara» (literalmente) nuestra piel? La campaña reimagina los tatuajes que luce la gente en la piel (y que se inspiran muy a menudo en aves) para mostrarlos inadvertidamente «cocinados» (como si fueran pollos asados).

«Don’t Let the Sun Cook Your Skin» (No dejes que el sol cocine tu piel) es el lema de la nueva campaña de SOLCA, que amalgama de manera muy atinada el humor negro y la advertencia para evitar potenciales problemas de salud.

La ejecución de la campaña de SOLCA se apoya en los tatuajes, una marca de naturaleza permanente que elegimos voluntariamente adherir a nuestra piel. «Cocinando» tales tatuajes SOLCA pone de relieve que los daños derivados de la exposición al sol son también de alguna manera permanentes y voluntarios (porque prevenirlos depende en buena medida de nuestra voluntad de protegernos del astro rey).

«No dejes que el sol cocine tu piel», el lema de la nueva campaña de SOLCA

En la campaña el ala de un ángel muta en una alita de pollo, un pájaro se convierte en un pollo osado y un pez se transforma en pescado frito para ilustrar los daños que ocasiona potencialmente el sol en nuestra piel.

La metáfora que SOLCA utiliza en su campaña es tan absurda como eficaz, pues cuando pensamos en «cocinar», acuden instantáneamente a nuestra mente imágenes de alimentos que se transforman de manera absolutamente irreversible por el efecto del calor. Y si tras asar un pollo, resulta imposible resucitar al ave que ha sido previamente depositada en el horno, el daño celular que ocasiona la radiación prolongada del sol en nuestra piel termina siendo también irreversible y puede mutar a la postre en cáncer de piel (que se detecta en ocasiones cuando ya es demasiado tarde).

Los diferentes anuncios que componen la campaña van acompañados de instrucciones específicas para evitar que el sol cause daños irreversibles en nuestra piel: «Protege tu piel de los rayos del sol entre las 10 de la mañana y las 4 de la tarde». Es, al fin y al cabo, en esta franja hora cuando la radiación solar resulta más dañina y nuestra piel es más susceptible de ser inadvertidamente «cocinada».


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