Salesforce ha aprovechado la nueva edición de Dreamforce para plantear uno de los cambios estratégicos más profundos de su historia: el futuro de su plataforma ya no pasa necesariamente por entrar en Salesforce. La compañía quiere dejar atrás la lógica tradicional de abrir una aplicación, navegar por menús y buscar información para avanzar hacia un modelo en el que los agentes de inteligencia artificial entiendan el contexto de cada empresa, encuentren lo que el usuario necesita y, cada vez más, ejecuten acciones por él.

La idea quedó resumida en una frase de Parker Harris, cofundador de Salesforce y creador de su interfaz Lightning: «Quizá nunca más tengas que iniciar sesión en Salesforce». No significa que la plataforma vaya a desaparecer, sino que su interfaz deja de ser necesariamente la puerta de entrada a todo lo que Salesforce ofrece. El verdadero producto está detrás: los datos, los procesos, los flujos de trabajo, los metadatos, los permisos y el conocimiento sobre cómo funciona cada organización.

AI Force representa el intento de convertir toda esa infraestructura en una nueva experiencia de interacción basada en agentes.

Del software que se utiliza al software que trabaja

Durante la presentación, Salesforce resumió el cambio de forma muy gráfica: durante décadas los usuarios han tenido que «ir al software, abrir la aplicación, navegar por los menús» para encontrar lo que necesitaban. Con AI Force, la compañía pretende darle la vuelta a ese modelo: que la información y la inteligencia empresarial lleguen al usuario allí donde está trabajando.

La apuesta se articula alrededor de Agentforce y de una nueva generación de agentes capaces de trabajar con el contexto real de cada compañía. El problema que Salesforce identifica es que los grandes modelos de IA conocen una enorme cantidad de información sobre el mundo, pero no conocen necesariamente «tu mundo»: tus clientes, tu negocio o tu pipeline. Los agentes incorporan a ese razonamiento los datos y procesos específicos de cada organización para pasar de responder preguntas a ejecutar tareas.

Es también el motivo por el que Salesforce no plantea la IA como una competición por determinar qué modelo será el ganador. Su estrategia pasa por conectar diferentes modelos con su infraestructura empresarial y utilizar el más adecuado en función de cada tarea. La colaboración con Anthropic es un ejemplo de este planteamiento. Claude Force permite llevar las capacidades de Salesforce al entorno de Claude y demuestra cómo la experiencia puede desarrollarse fuera de la interfaz tradicional del CRM.

La visión encaja con la que defendió Jensen Huang, CEO de NVIDIA, durante Dreamforce. Frente a la idea de que la IA vaya a acabar con el software, Huang sostuvo que será «una capa por encima del software»: una nueva forma de interactuar con las aplicaciones existentes y de aumentar su utilidad.

La nueva arquitectura de Salesforce

Para que este modelo funcione, Salesforce necesita que los agentes tengan acceso no solo a un modelo de IA, sino a una representación fiable del negocio. De ahí que AI Force se apoye en una arquitectura en la que los datos, las aplicaciones, la semántica empresarial y los agentes forman un sistema conectado.

Data 360 se convierte en una pieza fundamental para integrar y armonizar los datos de la empresa, mientras que las aplicaciones de Salesforce evolucionan hacia un modelo «headless», en el que su lógica y metadatos pueden alimentar directamente a los agentes. Sobre esa base se construye una fuerza de trabajo digital capaz de realizar tareas en áreas como ventas y servicio al cliente.

Pero cuanto mayor es la autonomía de estos agentes, más importante resulta la confianza. Salesforce está reforzando esta parte de su propuesta mediante Salesforce Guardian y su política de cero retención de datos. Marc Benioff insistió en la importancia de mantener los datos de los clientes bajo su control, mientras la compañía sostiene que los agentes deben operar dentro de los mismos permisos y controles de seguridad que ya rigen en Salesforce.

En este punto también conecta la visión de Salesforce con la de Dario Amodei, CEO de Anthropic, quien también estuvo presente en Dreamforce y durante la keynote señaló que, incluso si la tecnología actual dejara de avanzar, la industria estaría aprovechando solo una pequeña parte de su potencial: «quizás solo el cinco o diez por ciento del valor posible de la tecnología».

Una nueva relación entre las empresas y el software

Las novedades presentadas —AI Force, Claude Force, la integración con Slack, Agentforce Co-worker o el nuevo modelo Coa— deben entenderse dentro de este cambio más amplio. Salesforce no está simplemente añadiendo funciones de IA a su CRM; está intentando redefinir el lugar que ocupa el CRM en el trabajo empresarial.

La interfaz deja de ser una pantalla estática que el usuario debe aprender a manejar y se convierte en una experiencia dinámica que puede adaptarse a cada tarea. Slack y Claude pasan a ser nuevas puertas de entrada a las capacidades de Salesforce, mientras los agentes pueden trabajar sobre los datos y procesos que hasta ahora requerían la intervención directa del empleado.

La propia compañía habla de una «revolución de la interfaz»: experiencias dinámicas, inteligentes, componibles y «vivas». El objetivo final es que el usuario no tenga que pensar tanto en qué aplicación debe abrir o dónde está determinada información, sino simplemente en qué necesita conseguir.

Es un cambio que también explica el mensaje de Huang durante Dreamforce: «No se queden atrás. Esta es una revolución tecnológica demasiado importante».

Salesforce quiere situarse precisamente en ese punto de la revolución: no como otro competidor en la carrera por construir el modelo de IA más potente, sino como la infraestructura que conecta esos modelos con los datos, procesos y objetivos de las empresas. El CRM deja así de ser únicamente una aplicación a la que acudir para convertirse en una capa de inteligencia y ejecución que puede acompañar al empleado allí donde trabaja.

La pregunta que deja este Dreamforce ya no es cuánto tiempo pasará un trabajador dentro de Salesforce, sino cuánto trabajo podrá hacer Salesforce —a través de sus agentes— sin que el trabajador tenga que entrar en él.


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